En los últimos años el derecho de autor ha perdido el equilibrio por el cual surgió, donde hay que considerar el derecho del creador y hoy día muchas veces del titular y a un mismo nivel el derecho a acceso del conocimiento, el derecho a la libertad de expresión y el derecho a seguir creando. La creación es un tipo de propiedad intelectual muy particular, que no es como cualquier otro objeto; en un libro la propiedad intelectual se puede reproducir al infinito y no se agota y requiere justamente ser considerada en ese equilibrio, porque desde que Estados Unidos desarrolló su industria de derechos de autor y se transformó en factor de riqueza, se pasó de un país que no respetaba los derechos de autor –que no había firmado los grandes acuerdos internacionales- a llevar el tema a la Organización Mundial del Comercio, y hacer perder el sentido de acceso del conocimiento del derecho humano dejando solamente el sentido de propiedad. Eso es grave para la cultura en los derechos de autor. En el sector de los Editores Independientes es necesario, para enfrentar este problema, salir desde el cascarón punitivo, legislar recuperando el equilibrio y pensando también en las nuevas tecnologías que requieren otras formas de abordar el tema, hoy día los contratos que hacen muchas editoriales o agentes literarios están pensados para los libros de grandes ventas, por ejemplo un libro que no vende 200 ejemplares se considera agotado, cuando los libros de filosofía, ciencias sociales o poesía nunca venden esa cantidad, es decir no podemos limitar una arquitectura legal y un quehacer en el ámbito editorial –y sus contratos- a la lógica de la rápida rotación de un ‘bet seller’ el mundo del libro es mucho más que eso. Hemos llegado a una situación muy delicada en que la lógica punitiva, se está castigando y considerando delincuente a gran parte de la ciudadanía, es decir, habría que separar en la legislación a las redes que comercializan con la piratería, sea el libro, la música y el ‘software’, con los consumidores. Por ejemplo en Chile se está haciendo una nueva ley que busca rescatar cierto equilibrio, pero en la parte de las penas jurídicas a los consumidores, quien tiene un disco pirata, un libro fotocopiado, entra a ser tratado como un delincuente, todos los jóvenes en nuestros países serán considerados delincuentes, eso no le hace bien a la justicia, no le hace bien a la cultura, ni bien a la democracia. Peor todavía, poner al mismo nivel piratear un ‘software’ equivale a 100 libros de Roberto Bolaño ¿Por qué un programa de ‘microsoft’ va a tener una valoración de 100 libros? Reproducir un ‘software’ te llevará a penas legales muy altas de cárcel y económicas. Al final se está firmando un monopolio en el ámbito del conocimiento extremadamente grave para los países del sur.
Sacado de una entrevista del diario El Clarín de Chile realizada a Paulo Slachevsky, director y cofundador de Lom, una editorial independiente que asciende a un ritmo vertiginoso en latinoamerica.
domingo, 20 de enero de 2008
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